Hoy les traigo el último post de este pequeño especial que hice sobre las lecturas y mi relación con ellas a causa del pasado día del libro. Hoy hablare de como califico un libro.
Cuando hago reseñas de libros, seguramente han notado que utilizo un sistema de calificación: pésimo, mediocre, deficiente, entretenido, satisfactorio, fascinante o increíble. Esta palabra resume, en esencia, qué tanto me gustó o no una lectura.
Principalmente en cinco aspectos, que son:
- La lógica: es decir, lo que razono al terminar el libro. Analizo la coherencia de la historia, qué funcionó y qué no, y si lo que plantea tiene sentido dentro de su propio contexto, es decir todo lo analizo desde el cerebro.
- Los sentimientos: lo que me hizo sentir (o no). Cómo me involucró emocionalmente y qué sensación me deja al terminarlo. Aquí entra el análisis desde el corazón.
- Las impresiones: aquello que me marcó o me llamó la atención. Puede ser desde los personajes, un giro inesperado, alguna sorpresa o simplemente elementos que destacaron durante la lectura.
- Lo técnico: aspectos como el ritmo, la narración, el desarrollo de los personajes y de la historia, y si cumple con lo que promete dentro de su género.
- La verosimilitud: aunque se trate de ficción, busco congruencia. Si la historia ocurre en un mundo fantástico o extraterrestre, debe sentirse creíble dentro de sus propias reglas. Si el autor establece ciertas bases, debe respetarlas y no romperlas sin una razón válida.
La combinación de todos estos elementos es lo que me permite construir una reseña y definir la calificación final.
Ahora bien, esto aplica para libros normales. En el caso de los libros más cortos, mi forma de evaluarlos cambia.
Hasta ahora, son muy pocos los libros cortos a los que les he dado mi calificación más alta de increíble. De hecho, la puntuación máxima que suelo otorgarles es fascinante y aún así son pocos a los que les he dado esa calificación. Esto se debe a que, por su extensión, suelen desarrollarse de forma más rápida y, en muchos casos, más superficial. Por esa razón, no puedo medirlos con la misma vara que una novela más extensa.
Aun así, sigo considerando los mismos aspectos la lógica, los sentimientos, las impresiones, la técnica y la verosimilitud, pero soy menos exigente. Siempre los evalúo teniendo en cuenta que no pueden ofrecer la misma profundidad que una novela larga.
Y aclaro que para mí, un libro corto es aquel que tiene menos de 220 páginas; a partir de ahí, ya lo considero una novela de tamaño normal.
Así que ahí lo tienen, ahora saben más de como salen las calificaciones para los libros que leo. Ustedes tienen algún sistema?.
Con este post termino este mini especial relacionado al día del libro.



















