Termine de leer Las Reglas del Juego de Sarah Adams y resulto una lectura un tanto decepcionante, la verdad es que no me gusto tanto, si bien no es chick lit, mucho si me lo parecía y la protagonista femenina no me gusto mucho, demasiado infantil e inmadura para mi gusto y todo lo de la relación ficticia y que se aman en secreto uno del otro por años, no me agrado mucho, no todo fue malo, el prota masculino me gusto con reservas y lo de los ataques de pánico esta bien, pero lo bueno no fue suficiente para opacar lo malo, aunque si lo suficiente para terminar el libro jejejeje, en fin ya me explayare más en la reseña que haga de este libro más adelante.
Tras acabarlo acudí a mi frasco de lecturas pendientes y tras agitarlo extraje el papelito de lo que será mi siguientes lectura que resulto ser la serie Jefes Multimillonarios de Manhattan de Leslie North, esta trilogía que me regalo la navidad pasada mi sobrina, no se mucho de ellos salvo sus sinopsis, si bien me dan un poco la impresión de ser chick lit, no estoy segura, igual y no y solo es romance contemporaneo normal, ya veremos, y pues les daré una oportunidad, solo espero no me pase como con la lectura anterior. Mi sobrina me dijo que me los dio más que nada porque le gustaron las portadas jajajaja, que linda ella, digna sobrina mía no cabe duda jajajaja, aunque estos si no los tenía ni en mi lista de deseos jajajaja, (para quien no entienda es que mi lectura anterior también me la regalo mi sobrina, pero ese fui yo quien escogió el libro por su portada más que nada pero también me atrajo la sinopsis, y lo puse en mi lista de deseos). En fin, veremos que tal me va con estos libritos y esta autora a la que tampoco conozco jajajaja, sería padre que encuentre a una autora que me guste y seguir leyéndola, crucen los dedos por mi. Al menos lo poco que llevo del primero me gusto, si que es un patancito él cuando conoce a la prota.
Sinopsis- Algunas personas se conocen de una forma muy bonita. Yo, en cambio, no le conocí, sino que choqué con él.
Cuando Vincent Forde embistió mi coche marcha atrás, esperé que, por lo menos, me pidiera perdón. En lugar de eso, me lanzó una mirada despectiva capaz de fundir el plomo, y reaccionó como si toda la culpa fuera mía.
Encantador, ¿verdad?
Con su traje caro, esa mirada intensa y un ego tan enorme como su cuenta corriente, Vincent es la definición andante de un jefe capullo engreído.
Había pensado que esa sería la última vez que vería al señor Demasiado Rico y Absurdamente Guapo, pero la vida tiene un sentido del humor muy peculiar. ¿Adivinas quién se presentó en la fiesta de compromiso de mi hermano, actuando como si fuera el dueño del lugar?
Sí, el señor Demasiado Sexi Para Conducir Bien, apoyado en la barra del bar como si estuviera posando para la revista GQ.
Creo que le odio a muerte.
Sin embargo, él quiere algo de mí. Necesita un ingrediente muy escaso para la nueva fragancia que lanzará su imperio de perfumes. Y el Señor Malhumorado está dispuesto a pagarme una cantidad ridícula de dinero para que le ayude a conseguirlo.
Ah, y también quiere que finja ser su novia. Como si él fuera algo remotamente parecido a un buen novio.
Tal vez Vincent sea el rey del ceño fruncido y tenga un ego desmesurado, pero me ha hecho una oferta que no puedo rechazar. Aunque eso signifique fingir que me gusta un hombre que me pone de los nervios.
Aun así, cuanto más fingimos, más se desdibuja la línea entre nuestra actuación y la realidad. Su encanto me fastidia, su seguridad en sí mismo es irritante, y su sonrisa me distrae demasiado.
Esto no era parte del plan. Se supone que debería odiarle, no desearle, pero fingir que soy la novia perfecta me está empezando a parecer demasiado real...
Sinopsis- "Un amor que cura corazones... y una historia que engancha hasta la última página."
"Tenemos pasión, peleas y esos toques de amor que tanto nos atrapan."
"Una trama ágil y divertida, con la pluma inconfundible de Leslie."
"Hasta la última gota me parece diferente en varios sentidos y, sin lugar a dudas, se colaría en mi Top 3 personal."
Lo mío es inventar cócteles.
Pero ¿prepararlos junto a mi guapísimo, y muy exitoso, ex?
Eso es una receta para la peor resaca de mi vida.
Me había apuntado a un concurso de preparación de cócteles por un solo motivo: ganar un premio que me permitiera abrir el bar de mis sueños.
Todo iba como la seda, hasta que apareció él.
Aiden Calihan. El hombre que me había dejado más hundida que una resaca de tequila. Ahora era un multimillonario malhumorado y la imagen pública de un imperio de licores.
Lo que más habría deseado en el mundo era tirarle un Dirty Shirley a esa odiosa cara tan perfecta.
Pero las cosas fueron aún peor: él ni siquiera me reconoció.
Bueno, yo llevaba un antifaz y el bar estaba bastante oscuro, pero, aun así.
Y encima, tuvo la osadía de pedirme que promocionara su carísimo producto.
Ah no, de ninguna manera. Antes me bebería un whiskey barato caliente en un vaso roto.
Pero, entonces, Aiden me hizo una oferta sorprendente, una oportunidad que solo aparece una vez en la vida: crear el cóctel sin alcohol definitivo para su marca.
Lo que me pagaría me permitiría abrir mi bar mucho antes de lo previsto, pero trabajar con el señor Tío Bueno Malhumorado suponía un riesgo muy serio para mi salud mental.
Me prometí mantener la profesionalidad en todo momento, pero Aiden se me empezó a meter otra vez en la cabeza… Y también en mis sueños.
La química entre nosotros era imposible de ignorar y, si no tenía cuidado, esta vez podría acabar conmigo para siempre.
Sinopsis- Para empezar, aquel monstruo cafetero acabó con mi carrera de camarera.
Y, a continuación, me ofreció el trabajo de mis sueños como compensación.
¿Qué remedio me quedaba? Solo pude aceptar hacer un trato con el diablo.
No me fío de nadie. Es algo que he aprendido a las malas, y por eso he acabado sirviendo cafés con leche.
Hasta que Trent Saunders, es decir, Satanás, apareció en mi cafetería.
El señor Importante estaba demasiado ocupado gritando por teléfono para detenerse a leer.
¿Es culpa mía que no viera el enorme cartel situado sobre la mesa, que decía NO USAR?
Bueno, tal vez no debí echarme a reír cuando se tiró el café por encima, pero se lo tenía bien merecido.
Pero, por esa razón, ¡el muy tirano hizo que me despidieran!
Al menos, fui yo quien tuvo la última palabra. O eso pensé entonces… Porque aquel hombre, tan antipático como atractivo, resultó ser la respuesta a mis plegarias profesionales: me pidió que diseñara un conjunto de muebles exclusivos para su abuela, una señora mayor encantadora que me tomó por su novia.
Y, ¿acaso se molestó aquel pedazo de capullo en contarle la verdad?
¡No! En lugar de eso, me pidió que le siguiera el juego, así que me encontré fingiendo salir con un hombre al que odio.
Lo que es aún peor, puede que no sea tan desagradable del todo.
De hecho, a veces hasta es amable. De vez en cuando.
Pero no estoy dispuesta a dejarme engañar por su actitud de «chico bueno».
Porque, ¿qué clase de mujer sería si me enamorase del capullo de mi jefe?
Listo eso es lo que estaré leyendo en estos días, a ver que tal resultan. Por ahora es todo, los leo mañana.
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