19 de julio de 2010

Fragmento de la semana 007

La voz de Clary descendió hasta convertirse en un susurro.
- Yo tampoco quiero a nadie que no seas tú.
Vio cómo se le enctrecortaba la respiración. Lentamente, Jace se irguió sobre los codos. La miraba ya desde más arriba, y su expresión había cambiado; nunca le había visto aquella cara; había una luz aletargada, casi mortífera, en sus ojos. Dejó que los dedos se arrastraran por su mejilla hasta los labios, trazando la forma de la boca con la punta de un dedo.
- Probablemente -dijo - deberías decirme que no hiciera esto.
Ella no dijo nada. No quería decirle que parara. Estaba cansada de decirle no a Jace... de no permitirse sentir lo que todo su corazón quería que sintiera. No le importaba el precio.
Él se inclinó hacia abajo, los labios contra su mejilla, rozándola ligeramente... y con aquel leve contacto le envió escalofríos a través de los nervios, escalofríos que hicieron que le temblara todo el cuerpo.
-Si quieres que pare, dímelo ahora -susurró él.
Ella siguió callada, y entonces le acarició con la boca el hueco de la sien.
- O ahora.
Trazó la linea de su pómulo.
- O ahora.
Tenía los labios posados en los de ella.
- O...
Pero ella ya había levantado las manos y lo jaló hacia sí, y el resto de palabras se perdieron en su boca. La besó con delicadeza, con cuidado, pero no era lo que ella quería, no en aquel momento, no después de todo aquel tiempo, y cerró los puños sobre su camisa, acercándolo más a ella. Él gruñó suavemente, en el fondo de su garganta, y a continuación sus brazos la rodearon, apretándola contra él, y rodaron sobre la hierba, enredados, sin dejar de besarse. A Clary se le clavaban rocas en la espalda y le dolía el hombro allí donde se había golpeado al caer de la ventana, pero no le importaba. Todo lo que existía era Jace. Nada más importaba.
A pesar del abrigo, podía sentir su calor ardiendo a través de sus ropas y las de ella. Le quitó la chamarra, y luego le quitó también la camisa. Exploró su cuerpo con los dedos mientras la boca de él exploraba la de ella: piel suave sobre músculo delgado, con cicatrices que eran como alambres finos. Tocó la cicatriz en forma de estrella de su hombro; era suave y plana, como si formara parte de la piel, no en relieve como las otras cicatrices. Supuso que aquellas marcas eran imperfecciones, pero a ella no le daban esa impresión; era una historia tallada en su cuerpo: el mapa de una vida guerrera incesante.
Él intentó desabrocharle torpemente los botones del abrigo, le temblaban las manos. Ella no creía haber visto jamás temblar las manos de Jace.
- Yo lo haré -dijo, y acercó las manos al último botón; mientras se incorporaba, algo frío y metálico le golpeó la clavícula, y lanzó una exclamación ahogada de sorpresa.
- ¿Qué es? - Jace se quedó paralizado -¿Te lastimé?
- No. Fue eso.
Tocó la cadena de plata que rodeaba el cuella del muchacho. En el extremo colgaba un pequeño aro plateado de metal. Chocó contra ella al inclinarse al frente. Se le quedó mirando fijamente.

Situación entre Jace y Clary. Capitulo 9 Esta sangre culpable.
Cazadores de Sombras 3 Ciudad de Cristal de Cassadra Clare.

2 comentarios:

  1. HOla
    ¡Vaya! Con semejantes fragmentos me estas tentando a leer esa saga, pero aun no me decido.
    Ademas la patria anda pobre.
    Cuidate.
    Ciao.

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  2. Pues te lo recomiendo mucho Arien, ojala si puedas leer esta saga y los libros ve haciendote de ellos poco a poco, creeme no te vas a arrepentir de leer esta saga.

    Saludos.

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